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domingo, 8 de enero de 2012

LA MARA


7 Enero 12 - - Ángel Sastre - San Salvador
LA RAZON
Aquí la “clica”–la pandilla– mata, para y controla», leemos en un muro de la Campanera, conocido también como el «Barrio Roto». En estas calles dos bandas, la Mara 18 y la Salvatrucha, libran una batalla a muerte que se extiende por todo El Salvador.

Durante la guerra civil muchos salvadoreños inmigraron a Los Ángeles en busca del sueño americano. La mayoría de ellos, sin oportunidades, quedaron excluidos en los barrios más marginales donde proliferaron las bandas en los años 80. Pronto pasaron a engrosar sus filas hasta que, en 1992, se firmaron los acuerdos de paz y miles de salvadoreños fueron deportados desde EE UU hasta El Salvador, exportando también sus métodos pandilleros.

La MS13 o mara Salvatrucha (nombre que se les da a los salvadoreños en EE UU), es una de las dos maras más potentes de El Salvador. También funciona como sucursal de la pandilla que lleva el mismo nombre en Los Ángeles, llamada así por la calle 13 de esta ciudad. Los miembros de la MS13 se cuentan por millares y se enfrentan por el territorio a los otros miembros de la otra gran mara de la ciudad, la M18. Con el paso de los años, los mareros se hicieron con el control de las calles, donde extorsionan, venden droga, atracan y asesinan.

Krusty es el «palabrero», líder, de la M18 en una zona de las afueras de San Salvador llamada Chalchualpa. Mientras serpenteamos por las empinadas calles, se comunica constantemente por teléfono con sus hombres para certificar qué zonas están «liberadas» de policías, militares y «bichos» (delincuentes comunes).

Finalmente optamos por el patio de su casa. Con el rostro tapado por un pañuelo rojo, confiesa sus pecados. «Todo pandillero se ha levantado alguna vez a las tres de la mañana con remordimiento de conciencia y no ha podido volver a conciliar el sueño pensando a cuántas criaturas dejó sin padre. No hemos sido inteligentes. La violencia se nos fue de las manos. Este negocio se puede llevar sin tanta sangre, sin hacer tanto ruido y salir todos los días en los diarios».

Krusty pone como ejemplo una granja que está montando con la ONG Homies Unidos. Con una mente empresarial y un poder de cálculo asombrosos, empieza a echar cuentas: «En dos años tendré miles de huevos circulando en el mercado». Sin embargo, admite, «todavía queda mucho para que abandonemos las calles por las gallinas».

Funeraria, un buen negocio
Otro negocio que baraja montar es una funeraria. «Sólo con los jóvenes que enterramos sería bien rentable, además podríamos enviar a algún “bicho” a ofrecer nuestros servicios a las pandillas rivales». Antes de irnos se «arma» un «cocopaz» –cigarro de marihuana mezclado con piedras de crack– y finaliza nuestra charla con cierto aire de nostalgia: «Ya no hay códigos, años atrás los chavales entraban a los 14, ahora algunos entran a los ocho. Estos cerotes –mierdas– están locos, sólo quieren aparentar y ser lo más respetados a base de matar».
Cuando coge a su hija en brazos, al ver su expresión de ternura, se nos olvida que ha matado a sangre fría y que, algunas veces, lo ha hecho con una crueldad inusitada hacia sus víctimas. Orgulloso de sus actos, la lágrima tatuada al borde del ojo es una reivindicación patente de ese acto.

En su destartalado y sucio jeep nos lleva a otra casa. Allí nos abandona ante una puerta de hierro que golpeamos tímidamente. A nuestro encuentro sale un marero sin camisa, con el rostro tapado por un pasamontañas azul y un pitbull amarrado con cadena. Pese al recibimiento, pronto nos hace pasar. En el interior nos esperan otros miembros de la 18 que Krusty reclutó para nuestra entrevista. Todos rozan la veintena.

Comienza el show: primero nos enseñan sus cicatrices de guerra, luego las armas y por último los tatuajes que marcarán a hierro sus destinos hasta el fin de sus días. «Sólo hay tres caminos: el hospital, el cementerio o la cárcel. Claro que vemos cómo muchos de nosotros acaban muertos, pero así es nuestro estilo de vida», asegura el más alto apodado «Risa Loca». «Antes era diferente, ahora nunca andamos en grupo ni a pie. Nos movemos en coche o en bicicleta para evitar ser acribillados o detenidos por la policía», dice.

Celdas para treinta
Las maras han sido fuertemente reprimidas durante los últimos gobiernos. Leyes inconstitucionales fueron promulgadas y permitieron el arresto arbitrario de miles de mareros, detenidos por «la cara», por sus tatuajes o simplemente por sus comportamientos peculiares.

A pesar de la represión policial, que muchas veces es totalmente arbitraria, ya que cae sobre todos los que llevan el «look» pandillero, los crímenes no cesan de aumentar y hoy los mareros están aprendiendo a diluirse en la masa, ya no se tatúan los signos de pertenencia y tampoco se visten de manera sugerente, todo lo que les convertía antes en dianas potenciales.

Es una estrategia para despistar a la policía y fundirse en el paisaje urbano. Por el contrario, el lenguaje gestual codificado que se expresa con manos y dedos no ha desaparecido. Hay otras tradiciones que prevalecen. Abandonar una pandilla no es fácil. Algunos, sin embargo, lo consiguen metiéndose en sectas religiosas. Estos son, por decirlo de alguna manera, indultados por sus compañeros de mara; los otros, se la juegan, porque renunciar es como renegar y eso se paga con la vida.

Para entrar en una mara hay que aceptar sus leyes y sus códigos particulares, también hay que matar, preferentemente a un miembro de la mara rival. El marero ha de ser fiel a su organización y a la jerarquía que la estructura; además del asesinato ritual, deberá pasar un rito iniciático que consiste, para la M18, en recibir una paliza: patadas y puñetazos, por todo el cuerpo, durante 18 segundos; sus mismos compañeros se encargarán de dársela.

El otro capítulo de esta guerra se vive en las prisiones. Las cárceles de El Salvador son una olla a presión, desbordadas por un número de internos que triplica su capacidad. Un ejemplo es La Esperanza, también conocida como lL Mariona, inicialmente construida para albergar a 800 presos y actualmente ocupada por casi 5.000 reos. La prisión fue el escenario del peor amotinamiento de la historia de El Salvador cuando en 2007 miembros de M18 asesinaron a 32 presos. Desde ese momento, los mareros están encerrados en prisiones según su pandilla.

Para entrar en La Mariona hay que armarse de paciencia. El primer registro corre a cuenta de cinco militares con el rostro cubierto. Los efectivos prefieren ocultar su identidad tras los últimos asesinatos organizados por teléfono desde el interior de las prisiones. Subimos una cuesta, llegamos al segundo control, éste ya a cargo de los custodios. Se abren las puertas de hierro. El patio interior alberga dos celdas. La de la izquierda es de presos comunes. La mayoría de ellos permanecen sentados, leyendo la Biblia o mirando al vacío. «Amigo, somos 26 en una celda donde apenas caben 10, además nos golpean», gritan desde el fondo.

En la celda de la derecha, 30 mareros de La Salvatrucha aguardan en similares condiciones. «Vamos a ser trasladados a otro penal con los nuestros», afirma uno de ellos sin un ojo, perdido dice en una trifulca. Seguimos caminado. El custodio nos acompaña hasta lo que ellos denominan «la frontera», la última puerta que conduce hacia el patio de presos ordinarios. «Le espero aquí», nos dice el funcionario de prisiones. «A partir de esta línea ellos son la ley, pero no te harán nada. No quieren problemas y hay francotiradores en el tejado».

O cambias o mueres
La puerta se cierra, quedamos en mitad de un patio atestado de presos. Ropa tendida, alguno reza de rodillas. Otros rapean a capela o levantan pesas improvisadas con bidones de agua.
Varios de ellos nos invitan a entrar en las celdas que ocupan los muros laterales. «Queremos que veas cómo vivimos, hacinados como ratas», exclaman. Algunos duermen en colchones en el suelo, otros colgados de hamacas en el techo. Las condiciones de higiene dejan mucho que desear.

En las prisiones de El Salvador los detenidos tienen derecho a mantener relaciones sexuales, sea con personas del exterior o con otros detenido/as, en lugares íntimos, y esto una vez al mes, o todos los quince días para los prisioneros modelos. La ley permite a las mujeres guardar a sus bebés si han nacido en la cárcel hasta que cumplan cinco años; pasada esa edad son remitidos a la familia de la madre o del padre.

Hay actividades que permiten la reinserción de los prisioneros, estos últimos pueden aprender a leer y escribir, también pueden aprender un oficio –Programa Yo Cambio– en los talleres de carpintería, producción de marcos y otras muchas actividades susceptibles de ayudarles a reintegrarse en la sociedad. Sin embargo, los medios puestos a disposición son escasos y los prisioneros tienen pocas posibilidades de vender el fruto de su trabajo en el exterior por falta de estructuras adecuadas.

La nueva Administración del presidente Mauricio Funes puso en marcha otro programa, denominado Corrupción Cero, con el que intenta limpiar las cárceles de drogas, armas y empezar a formar a los custodios. Además, tres nuevas prisiones están en fase de construcción.

¿Cuál es la solución? ¿Mano dura, cárceles o compresión? El problema de fondo es más complejo. La oligarquía salvadoreña acapara aún la mayoría de las riquezas del país mientras el pueblo vive en una pobreza estructural que afecta a más de la mitad de la población. En este escenario las maras son los hijos perdidos, furiosos y violentos, la expresión de esa injusticia. Abocados a la muerte o a la cárcel, los propios pandilleros se convierten en víctimas de esta historia sin final feliz.

No salir de pobre
La guerra entre pandillas fue retratada con dureza por el periodista español Cristhian Poveda, en su documental, «La vida loca». La película le costó la vida. Hace dos años, el fotógrafo fue asesinado supuestamente por los propios pandilleros de la 18. Uno de los protagonistas de este filme, Luis Romero, ex pandillero y miembro de la ONG Homies Unidos nos aclara: «La culpa es del sistema que no ofrece oportunidades a los jóvenes, saca el ejercito a las calles y sólo sabe implementar políticas de mano dura». Y agrega: «El pandillero es también una víctima utilizada por la propia policía, que los extorsiona para sacar tajada de las recaudaciones semanales de la mara. Los mareros sólo se dedican al narcomenudeo, los cárteles de la droga mexicanos nunca les dan grandes cargamentos. Un marero nunca saldrá de pobre

lunes, 19 de diciembre de 2011

Articulo Latin King y Blood en Navarra


Yoni es el nombre falso de este joven expandillero latino de 16 años que ilustra el reportaje. Yoni recibe al periodista en la habitación de su casa, en la comarca de Pamplona. Acaba de terminar de estudiar y juega con la Play. Son las ocho de la tarde. Su madre, en el paro desde hace dos años, prepara la cena. Sus dos hermanos no han llegado. "Soy un buen estudiante", expresa, sin soltar los mandos del videojuego. Su asignatura preferida -indica- son los idiomas. Su pasión, lo que verdaderamente le quita el sueño, la música rap, vestir con ropa ancha y el deporte.

Cuando piensa en su futuro, se imagina vestido de policía. En realidad tiene dos sueños. El segundo, que no le juzguen por el color de su piel o por su forma de vestir. Asegura que ya no pertenece a este mundo de las bandas y que quiere ayudar a los más jóvenes a dejarlo. "Conozco muy bien la dureza de la calle y podré ser de gran ayuda", manifiesta. "He crecido entre bandas. Con 14 años ya formaba parte de los "901" (grupo integrado en los "Blood" o los "Sangre"). Después -prosigue-, pasé a los "Dominican Don`t Play" (en la actualidad extinguidos). Hoy me mantengo al margen", subraya con un cierto titubeo. En cierta manera, se contradice. "Cuando uno entra se queda enganchado. Es difícil salir. ¿Por qué se entra? No sé. Consigues respeto. Protección. Eres aceptado", y advierte: "Es peligroso. Si hablas abiertamente sobre las bandas te pueden tachar de "sapo", de chivato, y eso trae consecuencias". Explica dónde se localizan. "No es complicado dar con ellas. Lo sabrás. Nunca rechazan su condición. Hay una norma que rige su manera de comportarse: "Nunca renegarás de tu color y nación"". Yoni todavía guarda el rojo de su niñez en el armario. "Rojo sangre", afirma. "El rojo de los "Blood" y de los "901"".

"Operación Corona"... 2

Nueva York. Mayo de 1998. Mil policías entran en las casas de 94 presuntos "latin kings". Tumban puertas, los sacan de la cama y los arrestan. La acción, bautizada como "Operación Corona", se llevó a cabo en Nueva York el 14 de mayo de 1988. Fue la mayor desde los años 20 contra la ley seca. El director del FBI, Louis Freeh, lo calificó como un "hito". El comisario de policía se jactó de haber "desarticulado" una de las pandillas mejor organizadas y más violentas de la ciudad.

Pamplona. Septiembre de 2011. El fiscal superior, Javier Muñoz Cuesta, advierte durante el acto de apertura del año judicial del "resurgir" de las bandas latinas en Navarra. Las últimas tres reyertas multitudinarias entre sus miembros, en junio y agosto, tanto en Pamplona como en Barañáin, hacían temer lo peor. Por este motivo, a finales de noviembre, después de una investigación de varios meses, agentes de la Policía Foral y Municipal de Pamplona precipitaban un operativo contra las tres principales bandas latinas que actuaban en Pamplona y Comarca. Esta acción "preventiva", también llamada "Operación Corona", supuso el arresto de 15 presuntos "latin" y 13 "blood-901", todos ellos de edades de entre 15 y 21 años. Los agentes, que se incautaron de gran material: cuchillos, hachas, machetes, nunchakus, palos, banderas, símbolos, etc, manifestaron en rueda de prensa que las daban por desarticuladas.

Pero la "Operación Corona" no sólo descabezó a los más duros de estas bandas, también "echó abajo" el trabajo de más de cuatro años de una asociación llamada Ágora, especializada en procesos de pacificación entre bandas latinas a través de la música.

Así lo manifiesta Daniel García Almoguera, su representante, que no oculta mostrar la preocupación al hablar de esta operación policial. "Estos jóvenes ni son paramilitares ni son violentos", suscribe este trabajador social y mediador intercultural de 32 años,"sólo son unos grupos de amigos . Unos grupos que nacen, crecen y mueren. Y que muera el colectivo no significa que dejen de existir ", determina con una locuacidad diligente, " y no va a ver ninguna ley que les pueda prohibir juntarse y ser amigos".

Daniel atribuye el comportamiento de estos jóvenes, la mayoría menores de edad, a un proceso migratorio no resuelto. "Al desarraigo", puntualiza. "Un día dejaron atrás sus países, se encontraban en un momento crucial de sus vidas, y al llegar aquí se sienten fuera de lugar. En tierra de nadie. Siguen siendo tratados como inmigrantes". Lamenta la desconfianza que han generado estas detenciones. "La captación en la calle a partir de ahora va a ser compleja", apunta. "Regresamos al ocultismo de los inicios. Algo que ya habíamos superado. ¿Ahora qué va a suceder? Si se hacen visibles, mal; y si no, peor. ¿Qué vara de medir se va a utilizar ?, se pregunta, "si no son tan mafiosos ni delictivos, como asegura la policía, entonces, ¿dónde está la medida...?", hace un silencio, "se debía haber trabajado más con ellos, desde dentro. Desarticularán a unos pero aparecerán otros. Estos chavales están muy capacitados, contienen un gran fondo positivo. Hay que agarrarse a lo bueno". Daniel esgrime una última cuestión: "¿O es que no cabe la reinserción para un menor de 15 años?"

"Los "latin" no existimos"

La situación de estos grupos ha cambiado desde que la Policía Municipal de Pamplona les detectara hace seis años en la capital. La policía destaca la presencia de seis grupos. Por un lado, los "Zona Bara", comprendidos por un centenar de jóvenes: "Latin Kings", "Mafia Latina" y "J.R"; y por otro, con unos 60 jóvenes: los "Blood", "901" y "Alma Latina". Los primeros se mueven por Barañáin, sus alrededores y la Milagrosa. Los segundos, por la Chantrea, la Rochapea y Burlada. Y todos confluyen los fines de semana en San Juan.

Fuentes oficiales de la policía insisten: "Sí se ha desarticulado a estas dos bandas rivales. Son grupos criminales tras los que llevábamos tiempo investigando", explican. "A estos chavales se les va a juzgar por unos hechos delictivos puntuales, agravados por intentar organizarse. No son organizaciones criminales propiamente dichas sino grupos criminales", pormenorizan. "Buscan cometer delitos menores como trapicheo, faltas de orden público, hurtos...", pero reconocen que la solución no es sólo policial. "Hay que trabajar con ellos socialmente, en los colegios o en los talleres, hay que orientarlos para que se integren, de lo contrario, acabarán en la cárcel con 22 años".

Territorio "latin"

Martes. Centro de Barañáin. 19 horas. Dos jóvenes de 20 años caminan sin rumbo fijo a la altura del ayuntamiento. En una mano llevan una litrona, en la otra una piedra de hachís. Visten con gorros de lana y sudaderas amplias de color gris. Son "latin". Prefieren no dar su nombre. No están autorizados a hablar de una "organización" -así se refieren a ella, a la que han pertenecido desde 2006. "Hemos vivido todos los cambios", dicen, alejándose del centro de la plaza y resguardándose entre la oscuridad. Aprovechan para dar un trago a la litrona. Se lían un porro. Uno de ellos, el más pequeño, muestra sin querer unos cortes de cuchillo en los dedos de una mano. Son fruto de unas de las últimas peleas contra bandas rivales. El más alto también luce heridas de navaja. "Tres", indica. Los dos fueron detenidos en la "Operación Corona" y puestos a disposición judicial. Ahora se encuentran libres.

"La policía entró en nuestras casas y registró nuestros cuartos. Se llevaron de todo. De mi casa se llevaron unos nunchakus (arma de artes marciales formada por dos palos muy cortos de unidos en sus extremos por una cadena), el ordenador, y toda la ropa amarilla y negra que vieron", afirma el más pequeño, el de lo cortes en los dedos.

A pesar de la magnitud de la operación, la primera de este calibre en Navarra, se muestran serenos. Los dos declararon ante la titular del Juzgado de Instrucción número 3 de Pamplona, que dirige el caso.

"La juez nos ha dicho que la próxima vez que intenten pegarnos les denunciemos directamente. Son ellos quienes nos buscan -se defienden una y otra vez-, quieren controlar toda Pamplona. Tienen gente por todos los barrios. Nosotros no salimos del barrio", se justifican, "nuestro recorrido es siempre el mismo: del lago al Carrefour. Así evitamos encontrarnos con los "Sangre" y los "901" (grupos rivales de los "latin")". Los dos jóvenes provienen de países latinoamericanos distintos, pero sus historias se encadenan desde la base: la misma soledad y la misma búsqueda de protección.

"Los "Latin King" ya no existimos", declaran casi al unísono. "La policía dice que nos ha desarticulado y no es verdad. Han llegado tarde. Unos seis meses tarde -ironizan-. Hace tiempo que decaímos. Un mes antes de las detenciones -revelan-, detectamos a la policía y nos replegamos. Decidimos dejarlo. Yo, personalmente, -confiesa el más alto-, no quiero más problemas en casa. Mi madre está separada, ninguno trabajamos en casa, no sabemos cómo pagar el alquiler". Su rostro se endurece al recordar lo que le empujó en 2006, cuando llegó a Navarra por primera vez, a entrar en los "latin": "Tenía 16 años. Me quedé solo. La organización me ayudó. Me sentía protegido. Lo único que se exige dentro es ser un hombre, tener palabra... No quiero contar más". Rematan las litronas. Se despiden.

Territorio "blood"

Sábado. Plaza de los Chinos de Pamplona (barrio de San Juan) 21 horas. Se respira una cierta calma tensa en la plaza. Varios grupos de jóvenes beben sentados en los bancos. En círculos cerrados. En unos de corrillos beben y fuman canutos siete chicos de 17 años. Todos ellos de Pamplona.

"Si quieres contactar con la banda de los "Sangre", les verás por las tardes jugando a fútbol en uno de los parques de la Chantrea, o los viernes y sábados en un bar que hay aquí mismo, al otro lado de este edificio -indican con un gesto-. Allí se suelen quedar hasta las diez, luego les echan y vienen aquí a beber. Son muy jóvenes y peligrosos", avisan, "si les buscas te vienen en masa. El ambiente en la calle está muy revuelto. Convivimos con ellos en el colegio".

El periodista se acerca a un segundo grupo, éste de ecuatorianos, también beben, la plaza comienza a llenarse. Todos se desmarcan del tema y coinciden en señalar hacia el mismo bar. "Nosotros no queremos saber nada de este tema", declaran con temor. "Se meten en esa mierda para hacerse los duros. Luego no pueden salir. No es fácil. Te buscan."

En un nuevo corrillo, éste de adolescentes de 14 y 16 años (tres chicas y cuatro chicos), reconocen que les conocen. Dos de los menores van más allá y relatan que llegaron a ser "latin piwi" (LP) (cantera de los "Latin King") hace un año, pero se salieron. "Éramos 15. Todos de 14 años. ¿Cómo llegas a ser LP? Normalmente por amigos que ya están dentro de los Latin. Estás un tiempo y, cuando ellos deciden, saltas a los mayores. A nosotros no nos pidieron ninguna prueba para ser LP, pero sí para salir. Te golpean por todo el cuerpo excepto en la cara. Si no aguantas no dejan irte". Los siete se quedan en silencio. Un joven pasa por delante. "Ese es de los Sangre", dicen en voz baja, una vez que les ha superado, "es senegalés", le señalan con la mirada. "Se suelen juntar en un bar de aquí al lado. Justo detrás de este edificio (concuerda el sitio). Nos tenemos que ir", se disculpan. Prefieren no coincidir con él cuando salga de la tienda. Se alejan. El senegalés sale con unos chupa chups en la mano y se dirige hacia el otro lado del edificio, al disco-bar del que hablaban. Allí, entre los coches aparcados, varios chicos y chicas, casi todos latinos, fuman y charlan en corrillos. Hay varias chicas de Pamplona. Dos hombres vigilan la puerta. Un vecino les observa desde una de las ventanas del edificio. Entre los muchachos, destaca la gorra de béisbol calada hacia un lado de un niño de ocho años. "Se llama Brian", descubre una de las menores al detectar la mirada de asombro del periodista. "Suele venir con su hermano". El pequeño sólo observa.

"¿Por qué nos tratan como delincuentes?", pregunta a gritos y de forma chulesca uno de ellos. "Lo único que consiguen al detenernos es que aumente la indignación entre nosotros y el número de guetos", avisa. Prefiere no identificarse por miedo. No por miedo a la policía -subraya- sino a los "suyos". Pertenece a los "Blood". "¿A qué tengo miedo?", se queda sin palabras, fija la mirada en el bordillo. "Miedo a que no les guste lo que digo", sostiene, apartándose del resto. "Los "latin" y los "blood" somos igual que el agua y el aceite. No se pueden mezclar. Te enamoras de un color, de una nación, y los defiendes a muerte. Al final, unos y otros estamos dentro del mismo laberinto, jugando a la misma mierda, pero engancha. Te sientes poderoso. La banda es orgullo, respeto, colores, coronas. Es como un juego. Estaría bien que se acabara todo esto, que fuéramos amigos, pero influye la familia (la banda). No lo tiene que decidir uno solo. Al final, estás condenado a algo. Te da igual vivir". Brian se acerca. Se termina la conversación. En un banco próximo, un grupo de tres jóvenes ecuatorianos, pertenecientes al grupo "Alma Latina", conversan y fuman sin parar. Tienen 15 y 16 años. Son estudiantes de ESO. El mayor de los tres quiere dar su opinión, pero los otros dos le frenan: "¡No ladres!", profieren nerviosos.
Puñalada= popularidad

A unos metros por detrás, sentados en las escaleras que conducen a la Biurdana, dos muchachos colombianos, ataviados con pañuelos palestinos y calados con las típicas gorras de béisbol a medio lado, bailan a ritmo de regaetton. Tienen 15 años. Los dos niegan pertenecer a los "Sangre", pero dominan perfectamente sus entresijos. Reconocen que es peligroso dejar la banda.

"Tomar la decisión de salir es dar un paso grande. No se sale. Los de otras bandas ya te conocen. Se vuelve muy peligroso. Te quedas indefenso", detallan el caso de un amigo que lo dejó por la novia y lo sometieron a una paliza con tablas. " ¿Por qué se entra? Por desespero y popularidad. Lo que te lleva a una banda es la popularidad. Ser conocido. El respeto. Acuchillar a alguien de otro bando es popularidad. Ser el duro te da respeto, amistad, confianza, protección". Los dos consideran a los "Sangre" una familia. "Seremos más de cien", revelan en primera persona (se les escapa una y otra vez). Las peleas se buscan y se organizan -detallan-. Normalmente son los cabecillas de las dos bandas o los duros (sus manos derechas) los que se encargan de organizarlas a través de tuenti y twitter. Se utilizan muchas expresiones. Revelan algunas: "Ese "man" está enamorado de ti y te tiene ganas..."; "Hemos quedado en... y vamos a jugar a..."; "Vamos a tener unos coros con esos "manes"".

"Ahora está todo el mundo más calmado, no se mueve nadie, han cogido a los más duros, pero dentro de un año empezará todo de nuevo", advierten

domingo, 18 de diciembre de 2011

Estudiantes violentos intentan boicotear acto en Girona

Los Mossos d'Esquadra detienen a tres personas por desórdenes públicos y atentado a la autoridad en Girona

Agentes de la Policía de la Generalitat - Mossos d'Esquadra han detenido a tres jóvenes en Girona por los delitos de desórdenes públicos y atentado a la autoridad coincidiendo con la visita del presidente de la Generalitat en la Universidad de Girona para el acto de celebración del 20 aniversario de esta universidad.

Alrededor de las 12 del mediodía, y coincidiendo con la llegada de las autoridades, varios Mossos que trabajaban limitando el habitual perímetro de seguridad han recibido la agresión de una parte de los 600 manifestantes que se habían concentrado en el Campus del Barrio Viejo (UdG) con la intención de boicotear el acto. Varios de los concentrados, haciendo caso omiso a las instrucciones policiales, han intentado traspasar el periodo delimitado y acceder en el claustro del centro universitario donde se celebraba el acto. De forma reiterada, actitud desafiante y con el objetivo de poder acceder al aula magna, los manifestados han destrozado una antigua puerta de emergencia. Los manifestantes han causado daños visibles en el acceso y han llegado a romper la cerradura.

Se da la circunstancia de que este acceso da directamente a la sala donde se estaba haciendo el acto de celebración pero actualmente está inutilizada porque entre la puerta y la sala hay un desnivel de casi tres metros de altura. Ante el riesgo que tanto los estudiantes como los propios participantes en el acto pudieran resultado heridos de gravedad, los mossos han intervenido para garantizar la seguridad de todos ellos.

De forma inmediata, y ante la imposibilidad de acceder al claustro donde se celebraba el acto que tenían previsto boicotear, algunos de los manifestantes han efectuado reiterados lanzamientos de objetos contra los mossos y han mantenido una actitud desafiante y violenta contra la policía. Cabe destacar que algunos de los objetos lanzados han acabado impactando contra las mismas personas que había allí concentradas.

En total 18 personas, 12 de ellas Mossos d'Esquadra, han resultado heridos leves.

Los detenidos se encuentran actualmente en la comisaría de los Mossos d'Esquadra de Girona a la espera de pasar a disposición de la autoridad judicial.

Reunión Comision contra Violencia Racismo Xenofobia e Intolerancia en el Deporte


16 / 12 / 2011 Madrid. La Comisión Permanente de la Comisión Estatal contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte, ha acordado declarar de alto riesgo los siguientes encuentros de Primera División que se disputarán este fin de semana:

Declaración de alto riesgo:

Primera División

Sevilla F.C., SAD – Real Madrid C.F.

Real Racing Club, SAD – Real Sociedad de Fútbol, SAD


Segunda División “B” – Grupo II

C.D. Mirandés – Deportivo Alavés, SAD


Asimismo, ha propuesto una serie de sanciones, de las que se enumeran las más significativas:

Primera División

---Multa de 12.000 euros y prohibición de acceso a cualquier recinto deportivo por un período de dos años a un aficionado identificado quien, formando parte de un grupo radical y violento, con motivo del partido Club Atlético de Madrid, SAD – Rayo Vallecano de Madrid, SAD agredió violentamente a otro aficionado y lanzó una botella de cristal contra uno de los agentes policiales. Además, agredió a otro policía a quien propinó un puñetazo y provocó lesiones varias a otro agente más mientras se procedían a su inmovilización.

---Multa de 12.000 euros y prohibición de acceso a cualquier recinto deportivo por un período de dos años a cada uno de los cuatro aficionados identificados quienes, formando parte de un grupo radical y violento, y con motivo del partido Club Atlético de Madrid, SAD – Rayo Vallecano de Madrid, SAD lanzaron botellas de vidrio y piedras contra los agentes de la Policía. Además, los dos aficionados agredieron violentamente a uno de los policías allí presentes, dándole patadas y arremetiendo contra él en el suelo.

---Multa de 6.000 euros y prohibición de acceso a cualquier recinto deportivo por un período de dos años a cada uno de los 126 aficionados identificados quienes, formando parte de un grupo radical y violento, con motivo del partido Club Atlético de Madrid, SAD – Rayo Vallecano de Madrid, SAD provocaron una pelea multitudinaria en la vía pública contra aficionados del equipo local profiriendo graves insultos y amenazas de todo índole contra éstos.

---Multa de 4.000 euros y prohibición de acceso a cualquier recinto deportivo por un período de 12 meses a cada uno de los dos aficionados identificados quienes, durante el partido Valencia C.F., SAD – R.C.D. Espanyol, SAD señalaron con un puntero láser en repetidas ocasiones sobre varios jugadores del equipo visitante. La Comisión Estatal contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte recuerda que el uso de estos punteros láser está terminantemente prohibido en todos los recintos deportivos.

---Multa de 4.000 euros y prohibición de acceso a cualquier recinto deportivo por un período de dos años a un aficionado identificado quien, en el partido Valencia C.F., SAD – R.C.D. Espanyol, SAD insultó y amenazó gravemente a los agentes policiales.

---Multa de 4.000 euros y prohibición de acceso a cualquier recinto deportivo por un período de 12 meses a un aficionado identificado quien, en el partido R.C.D. Mallorca SAD – Athletic Club, agredió violentamente a un aficionado local golpeándole con el puño tras increparle, insultarle y escupirle en el interior del recinto deportivo.

---Multa de 4.000 euros y prohibición de acceso a cualquier recinto deportivo por un período de 12 meses a un aficionado identificado quien, previamente al inicio del partido Real Madrid C.F. – F.C. Barcelona, se negó en repetidas ocasiones a seguir las instrucciones de los agentes policiales durante el establecimiento del cordón policial, llegando incluso a empujar a un policía contra uno de los caballos que formaban parte del operativo policial provocando con ello una situación de peligro para el agente y para el resto de los seguidores allí presentes.

---Multa de 4.000 euros y prohibición de acceso a cualquier recinto deportivo por un período de 12 meses a un aficionado identificado quien, durante el partido Real Madrid C.F. – F.C. Barcelona señaló con un puntero láser en repetidas ocasiones contra varios jugadores.La Comisión Estatal contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte recuerda que el uso de estos punteros láser está terminantemente prohibido en todos los recintos deportivos.

---Multa de 4.000 euros a la Real Sociedad de Fútbol, SAD por deficiencias en las medidas de control de acceso y permanencia de espectadores al no impedir que, en el partido Real Sociedad de Fútbol, SAD – Málaga C.F., SAD, fuera introducido un bote de humo que posteriormente fue activado en el interior del recinto deportivo. Propuesto para sanción por hechos similares en otra ocasión anterior.

---Multa de 3.500 euros y prohibición de acceso a cualquier recinto deportivo por un período de seis meses a cada uno de los cinco aficionados identificados quienes, en el partido Real Madrid C.F. – F.C. Barcelona insultaron gravemente a los agentes policiales provocando además al resto de la afición con gestos obscenos y provocativos generando una alteración del orden público en el interior del recinto deportivo.

---Multa de 3.500 euros al Real Sporting de Gijón, SAD por deficiencias en las medidas de control de acceso y permanencia de espectadores al no impedir que, en el partido Real Sporting de Gijón, SAD – Real Madrid C.F., SAD, fuera introducido una lata de bebida que posteriormente fue lanzada al terreno de juego.

---Multa de 3.500 euros y prohibición de acceso a cualquier recinto deportivo por un período de seis meses a cada uno de los tres aficionados identificados quienes, en el partido Valencia C.F., SAD – R.C.D. Espanyol, SAD insultaron gravemente a los seguidores del equipo local provocando con ello una gran alteración del orden público en el interior del recinto deportivo.

---Multa de 3.500 euros y prohibición de acceso a cualquier recinto deportivo por un período de seis meses a un aficionado identificado quien, en el partido Granada C.F., SAD – Real Zaragoza, SAD gritó e insultó gravemente a los agentes policiales.

---Multa de 3.500 euros y prohibición de acceso a cualquier recinto deportivo por un período de seis meses a un aficionado identificado quien, en el partido Valencia C.F., SAD – R.C.D. Espanyol, SAD increpó e insultó gravemente a los agentes policiales.

Liga de Campeones

---Multa de 3.500 euros y prohibición de acceso a cualquier recinto deportivo por un período de seis meses a cada uno de los tres aficionados identificados quienes, durante el partido Villarreal C.F., SAD – Nápoles, generaron una actitud hostil en el interior del recinto deportivo agrediéndose entre ellos de forma violenta.

---Multa de 3.500 euros al Villarreal C.F., SAD por deficiencias en las medidas de control de acceso y permanencia de espectadores al no impedir que, en el partido Villarreal C.F., SAD – Nápoles fueran introducidas varias bengalas y botes de humo en el interior del recinto deportivo que posteriormente fueron encendidas.

Copa S.M. El Rey

---Multa de 4.000 euros y prohibición de acceso a cualquier recinto deportivo por un período de 12 meses a un aficionado identificado quien, durante el encuentro Albacete Balompié SAD – Club Atlético de Madrid, SAD, arrancó uno de los asientos de la grada y lo arrojó hacia la zona del estadio donde estaban situados los aficionados del quipo local.

Segunda División B – Grupo III

---Multa de 3.500 euros y prohibición de acceso a cualquier recinto deportivo por un período de seis meses a cada uno de los 18 aficionados identificados quienes, antes del inicio del partido C.F. Gandía – U.E. Sant Andreu, provocaron una fuerte pelea entre seguidores de ambos equipos con el resultado de varios heridos y cuantiosos daños materiales en la vía pública.

Segunda División B – Grupo IV

---Multa de 3.500 euros y prohibición de acceso a cualquier recinto deportivo por un período de seis meses a un aficionado identificado quien, durante el partido C.F. La Unión – C. Polideportivo Cacereño, SAD insultó de forma reiterada y vejatoria al juez de línea haciendo caso omiso a las advertencias de los agentes policiales para que depusiera su actitud cuestionado además la actuación policial e intentando poner en contra de los policías al resto de la afición allí presente.

Además de estas propuestas de sanción, la Comisión Estatal contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte ha acordado proponer otras cinco más a varios aficionados identificados que fueron sorprendidos por los agentes policiales consumiendo sustancias estupefacientes en el interior del recinto deportivo.

La Comisión Permanente de la Comisión Estatal contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte, informa a todos los medios de comunicación de que, la próxima reunión se celebrará el viernes 23 de diciembre.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Reunión Comision contra Violencia Racismo Xenofobia e Intolerancia en el Deporte,


La Comisión Permanente de la Comisión Estatal contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte, reunida hoy en el Ministerio del Interior, ha acordado declarar de alto riesgo los siguientes encuentros de Liga de Campeones y Primera División:

Declaración de alto riesgo

Liga de Campeones

Villarreal C.F., SAD – Nápoles

(Martes 6 de diciembre)

Primera División

Real Madrid C.F. – F.C. Barcelona

(Sábado 10 de diciembre)

Asimismo, ha propuesto una serie de sanciones, de las que se enumeran las más significativas:

Primera División

---Multa de 4.000 euros y prohibición de acceso a cualquier recinto deportivo por un período de 12 meses a un aficionado identificado quien, al final del partido Real Madrid C.F. – Club Atlético de Madrid, SAD, increpó e insultó gravemente a los agentes policiales provocando con su actitud una alteración del orden público en el interior del recinto deportivo.

---Multa de 4.000 euros y prohibición de acceso a cualquier recinto deportivo por un período de 12 meses a un aficionado identificado quien, al final del partido Real Madrid C.F. – Club Atlético de Madrid, SAD, lanzó un botellín de cristal contra los agentes policiales provocando con su actitud una alteración del orden público en el interior del recinto deportivo.

---Multa de 3.500 euros al Athletic Club por deficiencias en las medidas de control de permanencia y desalojo de espectadores al no impedir que, durante el partido Athletic Club – Granada C.F., SAD, un espectador invadiese el terreno de juego.

Segunda División

---Multa de 5.000 euros y prohibición de acceso a cualquier recinto deportivo por un período de dos años a un aficionado identificado quien, en el encuentro Hércules C.F., SAD – Elche C.F., SAD, amenazó en varias ocasiones a los seguidores del equipo visitante provocando con su actitud una seria alteración del orden público en el interior del recinto deportivo. Además, cuando los agentes policiales se disponen a identificarle, se niega en todo momento gritándoles e insultándoles gravemente, tomando entre sus brazos a un bebé de pocos meses escudándose en él para evitar la actuación policial, creando así una situación de peligro para el menor de edad.

---Multa de 4.000 euros y prohibición de acceso a cualquier recinto deportivo por un período de 12 meses a una aficionada identificada quien, en el encuentro Hércules C.F., SAD – Elche C.F., SAD, intentó entorpecer la labor de los agentes policiales cuando intentaban identificar al anterior aficionado que sostenía entre sus brazos al bebé de pocos meses.

---Multa de 4.000 euros y prohibición de acceso a cualquier recinto deportivo por un período de 12 meses a un aficionado identificado quien, en el encuentro Hércules C.F., SAD – Elche C.F., SAD, saltó encima del asiento de forma reiterada hasta conseguir romperla provocando con su actitud una alteración del orden público en el interior del recinto deportivo.

---Multa de 4.000 euros y prohibición de acceso a cualquier recinto deportivo por un período de 12 meses a un aficionado identificado quien, en el encuentro Hércules C.F., SAD – Elche C.F., SAD, provocó una alteración del orden público en el interior del recinto deportivo.

Segunda División B – Grupo II

---Multa de 4.000 euros y prohibición de acceso a cualquier recinto deportivo por un período de 12 meses a cada uno de los cuatro aficionados identificados quienes, durante el partido Deportivo Alavés, SAD – Burgos C.F., insultaron gravemente y de forma reitera a un vigilante de seguridad a quien además escupieron en varias ocasiones durante la celebración de este encuentro.

---Multa de 3.500 euros y prohibición de acceso a cualquier recinto deportivo por un período de seis meses a un aficionado identificado quien, al final del partido Deportivo Alavés, SAD – Burgos C.F., se dirigió a los agentes policiales para insultarles gravemente.

Además de estas propuestas de sanción, la Comisión Estatal contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte ha acordado proponer otras 12 más a varios aficionados identificados que fueron sorprendidos por los agentes policiales consumiendo sustancias estupefacientes en el interior del recinto deportivo.

La Comisión Permanente de la Comisión Estatal contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte, informa a todos los medios de comunicación de que, la próxima reunión se celebrará el jueves 15 de diciembre

domingo, 11 de diciembre de 2011

Sancion Osasuna

jueves 1 de diciembre de 2011
Sancionados con 4.500 euros cinco hinchas de Osasuna por cánticos "intolerantes"
La titular del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 1 de Pamplona ha condenado a cinco hinchas de Osasuna a 4.500 euros de sanción y 9 meses de prohibición de acceso a recintos deportivos por haber proferido cánticos de "carácter intolerante" que "incitan a la violencia" durante el partido entre el Racing y Osasuna, celebrado en Santander el 1 de marzo de 2009.

En cinco sentencias, que son firmes, la juez rebaja las sanciones impuestas inicialmente por el Ministerio del Interior de 9.000 euros y dos años de prohibición de acceso a recintos deportivos, según ha informado el TSJN.

La juez estima en las sentencias que "es clara la existencia de la conducta y la intención de provocar a la afición contraria", pero que "no lo es la producción de daños materiales puesto que en el acta y su ratificación no se hace referencia a los mismos".

Según recoge, en el expediente administrativo se recoge que el 1 de marzo de 2009 los ahora condenados profirieron gritos durante el partido entre el Rácing de Santander y Osasuna como "puta Santander, puta España" o "esa bandera la vamos a quemar" señalando la bandera española, entre otros.

Comunicado Rayo Vallecano


Os creéis que nos importa que haya incidentes? 132 multas, de 3.000 y 6.000 euros cada una, nos vendrán muy bien ahora con la crisis…” Estas palabras textuales, espetadas por el mando policial encargado de la seguridad en el Atlético-Rayo del pasado domingo, explican el porqué de una conducta totalmente nefasta y desproporcionada de la policía, que intenta esconder su pésima actuación vertiendo falsas acusaciones sobre Bukaneros y sancionando con multas astronómicas a 132 seguidores, algo que nunca antes ha sucedido.

El despropósito de los responsables de seguridad fue evidente ya en los días previos al partido, modificando a última hora el lugar y la hora de quedada de todos los seguidores rayistas, que hicieron público el despropósito de esta medida al no haber tiempo para que todos conocieran este repentino cambio. Señalamos directamente al responsable de seguridad ciudadana, que negó la seguridad a aquellos rayistas que no supieran del cambio y cuya gestión, como en casos precedentes en el Estadio Vicente Calderón, fue un desastre.

Como las propias peñas rayistas sabían, así como todo el mundo, Bukaneros acudimos al partido por nuestros propios medios, como ha ocurrido siempre en todos los encuentros de este tipo. Aún recordamos el último corteo conjunto en un partido de riesgo en el que los aficionados franjirrojos fueron provocados por seguidores locales y la policía, una vez más, cargó con dureza contra la masa rayista, sin importar que hubiera niños, personas mayores o familias, y esto, entre otros motivos, nos obliga a no poner en riesgo la integridad de nuestros compañeros rayistas.

Pese a ser un partido declarado de alto riesgo un numeroso grupo de seguidores visitantes llegamos a las inmediaciones del Vicente Calderón dos horas antes del inicio del encuentro. Durante una hora estuvimos a escasos metros del estadio, sin escolta policial alguna, compartiendo incluso bares con seguidores atléticos y sin causar ningún problema, como demuestra la fotografía.

A menos de una hora para el comienzo del partido partimos hacia la puerta de entrada visitante, sin realizar provocación alguna y portando nada más que nuestras bufandas y nuestras entradas. Somos avistados no sólo por patrullas de policía municipal, sino también por un furgón de la UIP, que pese a vernos desde la distancia no da orden ninguna para que nos detengamos, como también demuestran las fotografías.
Al final del puente están situadas más dotaciones policiales, que nos ven también desde bastante antes y que no hacen nada para evitar que seguidores de ambos equipos se mezclen. No entramos en ninguna provocación, así como respetamos a todos los seguidores del equipo rival como ya había ocurrido durante todo el tiempo que llevábamos en las inmediaciones del estadio, pero en esos momentos comienzan a caer botellas y diversos objetos sobre nosotros y la policía responde con una carga brutal, una vez más, hacia nosotros, en una zona que en esos instantes está atestada de familias, de hecho, somos nosotros mismos los que tenemos que sacar a un padre atlético que se vio envuelto con su hijo pequeño en mitad de los incidentes provocados por la policía. Sin explicación ninguna y con la máxima violencia detienen a cinco de nosotros, dos de ellos menores de edad a los que golpearon de igual manera y humillaron con insultos y vejaciones en comisaría. La fotografía de uno de estos salvajes pisando la cabeza de un seguidor ya esposado en el suelo dice todo sobre la actuación de estos animales:

En la carga policial llegaron a emplear incluso las escopetas, disparando a un metro escaso e impactando en varios de nosotros como recogen los posteriores partes médicos, ya que en el momento se nos negó asistencia sanitaria. Nos hacen arrodillarnos a todos y permanecemos así durante más de una hora mientras proceden a la identificación de todos y prosiguen los golpes, insultos, amenazas, comentarios racistas… En los exhaustivos cacheos no encuentran arma ni elemento alguno por el que poder sancionarnos, por lo que procedieron a inventarse su versión basada en que actuaron para poner fin a un supuesto enfrentamiento, cuando ellos mismos saben que son los que provocaron los disturbios. Tanto es así que entre los mismos policías se acusaban de la incompetencia, echándose la culpa unos a otros, pero es más fácil arruinar la vida de 132 seguidores con multas injustas que asumir responsabilidades.
No contentos con todo ello, nos retiran a todos las entradas, impidiéndonos el acceso al estadio y negándose a darnos el nombre del responsable para poder tramitar la correspondiente denuncia por robarnos las entradas.
Somos divididos en dos grupos y conducidos hasta Príncipe Pío, lo que aprovechan para intentar bajo amenazas sacar información a los jóvenes: “Declarar en contra de los que dirigen Bukaneros y os libráis de la multa”, llegó a decir el mando de la UIP, curiosamente, el mismo que fue responsable de los famosos incidentes en el Atlético-Marsella de Champions League. Estando la seguridad en manos de tipos así no es de extrañar la salvaje actuación que sufrimos el domingo.
Por todo esto exigimos la absolución de los cinco compañeros detenidos y la nulidad de esas 132 actas de sanción que la policía nos quiere imponer para esconder su nefasta y salvaje actuación en un partido de alto riesgo, además de la devolución íntegra del dinero de las entradas que nos fueron robadas. No pararemos, será nuestro primer objetivo y haremos todo lo que sea necesario para conseguirlo.
Son muchos años aguantando golpes, sanciones de miles de euros, actuaciones injustas, y lo único que han conseguido es que estemos más unidos y con más ganas de seguir animando a nuestro equipo.
Porque animar a nuestro equipo no es un delito.

Incidentes Atletico Rayo


Ocho contusionados en los incidentes en las inmediaciones del Calderón
R. Bécares | Efe | Madrid
Aficionados del Atlético de Madrid y ultras del Rayo Vallecano se han enfrentado el domingo por la mañana en las inmediaciones del estadio Vicente Calderón poco antes del comienzo del partido de Liga que ambos equipos han disputado, con victoria local por 3 a 1.

Los incidentes se han producido en el paseo de Los Pontones, calle por la que los aficionados del Rayo tenían que acceder al estadio para situarse en uno de los fondos. Los hinchas vallecanos han comenzado a insultar e increpar a aficionados del Atlético de Madrid, por lo que la Policía Nacional ha tenido que cargar contra el grupo visitante.

Ocho personas han sido tenido que ser atendidas por el Samur por contusiones leves, pero ninguna ha precisado traslado hospitalario.

Este grupo de aficionados del Rayo Vallecano no formaba parte de la expedición que partió a las 10 de la mañana de la estación de Príncipe Pío y que iba escoltada por el dispositivo policial preparado por la delegación del gobierno para el evento.