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viernes, 2 de mayo de 2014
La MS-13 es una empresa criminal continua y transnacional
El subdirector de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI) de Estados Unidos, Waldemar Rodríguez, conversó con El Diario de Hoy, como parte del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), sobre los procedimientos para arrestar y procesar en el sistema judicial de Estados Unidos a criminales ligados a pandillas y sobre la atención especial que pone el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) en las actividades de la MS-13.
¿Cómo miden el éxito de la operación contra pandillas?
Creo que esta operación es bien significativa, porque nosotros llevamos a cabo estas operaciones con cierta regularidad, pero esta ha sido la más grande, con los mejores resultados que hemos tenido desde que empezamos con operaciones en las comunidades. Ha sido un éxito gracias a la cooperación y participación de todos nuestros compañeros y agencias policiales.
¿Estos operativos tienen relación con el programa federal de Comunidades Seguras?
Nosotros no trabajamos con Comunidades Seguras, HSI (Homeland Security Investigation) es otra parte del ICE, los agentes especiales que somos nosotros y los de deportaciones trabajamos en distintas líneas.
¿Cómo se ha jerarquizado la información para estos operativos?
Tenemos un portafolio inmenso de investigaciones, muchas iniciadas por nosotros y otras que empezaron con esfuerzos de cooperación con fuerzas policiales. El origen o la génesis de esto puede variar, pero utilizamos todas las alternativas y mecanismos que estén a nuestra mano, ya sea información de esa naturaleza o información generada a través de operaciones encubiertas, vigilancia y otro tipo de actividades policiales investigativas.
¿Cuál es el objetivo? ¿Desmantelar a las pandillas con golpes a sus cabezas o debilitarlas para facilitar el combate?
Depende en cada caso; normalmente buscamos desmantelar la organización, de acuerdo a la geografía, tamaño, composición; pero varía ya sea si se busca afectarla a un grado que le sea difícil ser efectiva o completamente eliminarla en la comunidad donde opera.
¿Cuan claro está el nivel de influencia mutua y cooperación que puede haber de las pandillas en el Triángulo Norte de Centroamérica hacia Estados Unidos y viceversa y cómo se les está persiguiendo?
No puedo entrar en detalle del tipo de metodología investigativa que nosotros usamos, pero sí le puedo decir que vamos a utilizar todos los mecanismos y alternativas que estén a nuestro alcance para este propósito.
¿Hay registro de aumento de pandilleros que han intentado o han ingresado indocumentados a Estados Unidos desde Centroamérica?
No tengo un dato específico para responder a esa pregunta, pero sí le puedo decir que en muchos casos hemos establecido que personas que han sido deportadas después de cumplir un término correccional o de forma administrativa han regresado y han sido arrestados por nuestras autoridades, ya sea en la frontera o en el interior, y por eso es que nos mantenemos vigilantes, para que en la manera en que nos sea posible continuar deteniendo el paso de estas organizaciones.
Con los gobiernos de El Salvador, Guatemala y Honduras, ¿cuánto han surtido los acuerdos de cooperación para enfrentar el problema?
Tenemos tremenda cooperación con los países donde tenemos intereses investigativos o personal adscrito a ellos y trabajamos directamente con otras agencias federales, si nosotros ya no tenemos en ese lugar, pero particularmente en Centroamérica tenemos una cooperación muy buena. Hace un mes, en México, junto con el Departamento de Estado tuvimos una conferencia de entrenamiento antipandillas para los países de la región, 11 países en total.
¿Qué valoración tiene HSI sobre la vinculación de la MS-13 de El Salvador al crimen organizado transnacional?
La MS-13 hasta el momento es la única conocida como pandilla callejera, pero yo no la considero así, es una empresa criminal continua y transnacional. La MS-13 es la única organización de este tipo que fue designada por el gobierno de Estados Unidos como una organización transnacional criminal, lo que nos abre a nosotros las alternativas investigativas que podemos utilizar contra ellos. Cualquier persona que esté en este país y entre en negocios ilícitos con ellos es sujeta a violaciones criminales en Estados Unidos.
¿Ustedes sí creen que está enrolada con el gran crimen organizado, como el narcotráfico?
Sí. Tenemos un seguimiento de los últimos años donde hemos podido utilizar el 'Racketeer Influenced and Corrupt Organizations Act' de los Estados Unidos, que se diseñó para el crimen organizado, eso le deja saber a usted cómo se ha desarrollado esta pandillas, esto no se podría utilizar si ellos no estuvieran operando como tal.
¿Hay alguna valoración o conocimiento especial en esta agencia sobre las negociaciones entre pandillas en El Salvador para contrarrestar la violencia en ese país?
Tengo conocimiento de eso, pero no podemos comentar sobre ello
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domingo, 27 de abril de 2014
lunes, 7 de abril de 2014
Mara salvatrucha: la máquina de la muerte quiso asentarse en España
La Mara Salvatrucha transita por Centroamérica como un ejército dehormigas salvajes que devora todo lo que encuentra a su paso. Salvatrucha no es un puñado de pandilleros jugando a la guerra por el territorio. No lo es en El Salvador, Honduras y Guatemala -donde lleva años esparciendo violencia al galope del tiro, el navajazo y el miedo- ni tampoco iba a serlo en España, donde tenía todo preparado para echar raíces antes de que la Guardia Civil guillotinara sus planes en un dispositivo sin precedentes en nuestro país.
MANUEL GARCÍA
Los tatuajes, una de las características de estas bandas latinas.
Salvatrucha es (junto con la 18 de México) la mara más peligrosa del mundo, una auténtica máquina de la muerte que vive del crimen, de la extorsión y de las drogas. Quería implantarse en nuestro país, donde había puesto muchas expectativas, y quería hacerlo desde un pueblo de la montaña de Alicante. Ibi iba a ser su cuartel general, un lugar perfecto desde el que expandirse a Europa. La mara de las maras no es una broma. El Instituto Armado lo sabe y lo corrobora.«Es una verdadera mafia latina», resuelve sin pensarlo un agente del Servicio de Información de la Guardia Civil, el grupo que ha abortado el aterrizaje de los 'mareros' con la operación Curasán, la primera contra una mara de verdad que ha acabado con 35 detenciones.
Salvatrucha o MS 13 eligió Ibi, un punto estratégico que a priori podría parecer inusual por sus características (es un municipio tranquilo e industrial) pero que pronto se reveló como el sitio perfecto para pasar desapercibida e iniciar su despegue. Todavía no se habían producido extorsiones ni robos ni secuestros ni venta de armas ni asesinatos ni crímenes por encargo -su piedra angular al otro lado del charco que, sin embargo, habría sido difícil dar salida en España por la presión policial- pero sus miembros ya habían comenzado a trapichear con droga y también tenían a sus espaldas elapuñalamiento de un cabecilla de los Latin King, una banda latina que se queda en aficionada al lado de los salvatruchos, en la zona del Puerto de Alicante.
Integrantes de la mara. M. G.
Este episodio fue el punto de partida de su caída. Las alarmas se encendieron en la Guardia Civil. Ocho meses más tarde llegó el golpe policial. El periplo de Salvatrucha en España arranca en 2012 cuando dos 'mareros' experimentados, pesos pesados de la matriz de El Salvador, llegaron después de que su jefe les hubiera puesto Ibi en el mapa. Uno se fue a Barcelona y el otro al pueblo alicantino, donde desde un céntrico piso Salvatrucha había constituido su centro de operaciones. Los dos tenían una consigna directa de la mara matriz: captar a españoles para su causa. Eso y blanquear dinero.
La mara estableció cinco 'clicas', algo así como delegaciones provinciales. La principal era la de Alicante seguida por otra en Barcelona, Madrid, Gerona y Tarragona. En Valencia y Castellóntambién constan indicios de implantación. Comenzaron entonces a reclutar a mareros en potencia. Había magrebíes, rumanos, salvadoreños, pakistaníes, ecuatorianos y un español. Pero lo más importante para ellos seguía siendo reclutar nacionales, como revela la investigación.
Las cosas comenzaron a marchar y desde El Salvador la matriz envió 12.000 euros. Ese dinero fue el inicio de algo para lo que la mara tenía grandes planes y que ha acabado con sonido de grilletes y cárcel. Su intención, tal como revelan los investigadores, era la de hacerse con bares y pubs para lavar el dinero procedente del crimen en El Salvador. El siguiente paso sería desplegar la idiosincrasia de Salvatrucha. «Si las cosas hubieran seguido su curso quizá no habrían tardado en llegar presiones a los ayuntamientos para acelerar permisos de apertura y cosas así», señala el investigador. No obstante, por el momento, añade, su actividad estaba centrada en el blanqueo.
Jóvenes 'mareros'. M.GARCÍA
En Centroamérica es tal su influencia que ya no los combate la Policía, sino el Ejército.
Desde 2009, la Guardia Civil estaba alerta. Fue ese año cuando llegaron las primeras informaciones de que Salvatrucha quería España. Los agentes no bajaron la guardia. «No vamos a negar que había preocupación por su violencia y por su carácter desestabilizador. Su forma de actuar es mafiosa y muchas veces pasa por corromper a funcionarios», argumenta el agente consultado. La ferocidad de Salvatrucha es tal que, por ejemplo, en El Salvador la Policía es ineficaz contra ella. Ha perdido la batalla, con lo que es el Ejército es que tiene que hacerle frente. El objetivo era alejar a la mara de España y la Operación Curasán lo logró. También ha puesto al descubierto que Salvatrucha iba en serio en España, de ahí la gravedad de los delitos que el juez les imputa. Pertenencia a organización criminal, conspiración para cometer asesinato (delito contra la vida), tenencia ilícita de armas, amenazas y coacciones, lesiones y riña tumultuaria, entre otros.
Salvatrucha nació en Los Ángeles a principios de los años 80, cuando muchos inmigrantes salvadoreños llegaron huyendo de la guerra civil en su país. Cuando se firmó la paz fueron deportados de nuevo a El Salvador y ahí se fraguó Salvatrucha, que también se extiende por México y por Estados Unidos.
Sus códigos son muy estrictos y todos los miembros están adoctrinados. Antes era más fácil identificarles porque llevaban el nombre de la banda o sus iniciales tatuados, pero ahora no para evitar ser perseguidos. La Guardia Civil ha dinamitado a la mara en España y ha desarticulado lo que, sin duda, iba a ser el germen de su consolidación europea.
LA CLAVE DE LA CAÍDAEn el verano de 2012, algunos miembros de Salvatrucha apuñalron a un latin king en un lavabo del Puerto de Alicante. Un juzgado de la ciudad abrió una investigación y uno de los detenidos se presentó como un 'salvatrucho'. La Guardia Civil se puso con ello. La mara más feroz del mundo estaba en España. Han sido casi un año de exhaustivas investigaciones y todas ellas apuntaban a Ibi. Hace tres semanas, los agentes se desplegaron allí y comenzó un rosario de detenciones que ha destapado que los mareros comenzaban a encontrarse cómodos en España. «Esta intervención no tiene nada que ver con otras, donde los detenidos eran meros imitadores», indican desde el Instituto Armado. / G.P.
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domingo, 30 de marzo de 2014
La primera operación contra maras en España se salda con 35 detenidos
Imágenes de la operación de la Guardia Civil contra la Mara Salvatrucha. EFE
La Guardia Civil ha detenido a 35 personas integrantes de la organización criminal de origen centroamericano denominada 'Mara Salvatrucha' (MS-13) en la primera operación que se realiza en España contra las maras.
Los detenidos tienen edades comprendidas entre los 17 y los 25 años y son de nacionalidades salvadoreña, rumana, ecuatoriana, española, boliviana, hondureña, paquistaní, búlgara y marroquí.
Además, los agentes han practicado 28 registros en las provincias de Alicante, Madrid, Barcelona, Girona y Tarragona, en los que se han intervenido numerosas armas blancas, armas de fuego simuladas, diversas cantidades de droga, así como diversa documentación y material informático pendiente de analizar.
El Instituto Armado ha explicado que el MS13 es una peligrosa y violenta organización criminal ampliamente asentada en numerosos países americanos en los que genera graves problemas de seguridad ciudadana y desestabilización (especialmente en Centroamérica), y que está tratando de asentarse en España.
Las investigaciones comenzaron a finales de 2012 cuando se produjo un apuñalamiento de un ciudadano de origen sudamericano en elpuerto de Alicante. En ese momento se produjeron algunas detenciones que han culminado con la detención durante el día de ayer de los 35 principales integrantes de la Mara.
Los detenidos son sospechosos de haber cometido un sinfín de hechos delictivos, destacando, entre otros, los de organización criminal, delito contra la salud pública, robo con violencia e intimidación y lesiones.
La mara cuenta con una estructura piramidal perfectamente jerarquizada, en la que cada uno de sus miembros tiene unos cometidos concretos, con un máximo responsable jerárquico en cadaclica o célula provincial.
Estas clicas dependen de una dirección nacional, comunicándose entre ellas a través de interlocutores. Los miembros de cada clicaviven en un mismo barrio y se estructuran jerárquicamente. La operación continúa abierta por lo que no se descarta que se realicen nuevas detenciones en las próximas horas.
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lunes, 12 de agosto de 2013
El Gobierno alerta de un aumento de las maras en España
La razon Madrid- Las maras están en España. Las últimas actuaciones policiales así lo evidencian. Y el fenómeno puede ir a más. Así lo pone de manifiesto un informe del Gobierno al que ha tenido acceso LA RAZÓN. Por un lado, en el texto se considera que las operaciones de las autoridades están siendo suficientes para que las bandas no «tomen auge»; ahora bien, debido a la «situación económica actual» y a «la alta tasa de paro juvenil», unidas al fracaso escolar, «cabría esperar en el futuro un repunte» tanto de las «clicas» –las células derivadas de estas bandas centroamericanas– como del número de miembros.
El informe califica a estas pandillas afincadas en España como «pseudomaras». ¿El motivo? Los flujos migratorios de sus países de origen –El Salvador, Guatemala y Honduras– hacia nuestro país, derivados de la política conocida como «Plan Mano Dura» de los Gobiernos locales, supusieron una alternativa no sólo para huir de la Justicia; también fueron una posibilidad de expansión y de un aumento del territorio controlado. Sin embargo, según afirman desde el Gobierno, no se han dado en España las «condiciones propicias para su proliferación, reduciéndose su actividad a hechos aislados». Principalmente en Madrid, Barcelona y Levante, donde han surgido las «maras por imitación», formadas por jóvenes que «en unos casos buscan la diversión y el riesgo» y en otros «influyen los problemas» en el seno familiar», así como las complicaciones «económicas y socioculturales».
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miércoles, 20 de febrero de 2013
La edad de pertenencia a las bandas latinas cada vez se alarga más
La crisis y la falta de estabilidad está provocando que las bandas latinas cuenten, cada vez, con miembros de edad más adulta, con lo que esto supone de mayor riesgo para un recrudecimiento de sus actividades delictivas.
Así lo explicaba recientemente Jordi Domènech, inspector jefe del Área Central de Personas de los Mossos d'Esquadra, quien añadía: "Es un riesgo que consideramos emergente, un riesgo posible que podemos encontrarnos porque cada vez la edad de los miembros de estas bandas se alarga".
Según ha explicado, hace unos años los pandilleros dejaban la banda antes porque al entrar en la vida adulta "encontraban un trabajo o una pareja, ahora con la crisis, que afecta a todos, se mantienen más en la banda" y a medida que se hacen adultos aumentan sus actividades delictivas.
El perfil de integrante de las bandas latinas en nuetsro país es un joven de entre 13 y 25 años que llegó a España por reagrupamiento familiar. No está integrado en el mundo laboral y sólo se relaciona con personas de su entorno. Carece de cualquier tipo de control paterno y se cobija en la banda, que le arropa.
Pruebas de iniciación
Pero para poder acceder a la organización, ha de pasar una serie de pruebas, una especie de ritros de iniciación. Suele ser captado en los parques o en el instituto, y deberá mostrar su adherencia a la organización y su lealtad a los líderes con pruebas que van desde soportar palizas o agresiones por parte de los integrantes de su propia banda hasta agredir a miembros de las bandas rivales o cometer pequeños hurtos y delitos.
No es raro que, en el caso de las chicas, se las someta a abusos sexuales. Asimismo, la iniciación en las drogas tampoco es algo ajeno a las bandas.
En las bandas, no obstante, cada vez más se integran miembros españoles, algo que era impensable hace años. Pero ahora, los jefes de las bandas han relajado sus costumbres. Unos jefes que no obstante ejercen un control férreo sobre todos sus miembros. Y es que las bandas latinas están fuertemente jerarquizadas, dividiéndose generalmente en 'capítulos' territoriales.
Es precisamente la distribución territorial la que marca la actividad delictiva de las bandas. Las luchas entre bandas, en las que no implican al resto de la población, son por mantener a salvo su territorio, el que ellos han hecho suyo: un barrio, un parque... Normalmente, las bandas mantienen contactos con sus 'madres' en sus países, con las organizaciones matrices asentadas en los países de origen. No ocurre así con los Black Panthers, desmantelados en Cataluña, que no mantienen contacto con su banda matriz en República Dominicana.
La actividad de las bandas latinas en España no ha llegado a los niveles de delincuencia brutal que ejercen las maras, fundamentalmente en Honduras y El salvador. La Mara 18 y la Mara Salvatrucha o 13 son las pandillas juveniles de mayor implantación en esos países y que dejan un mayor rastro delictivo a sus espaldas.
Aunque en Cataluña se ha detectado en los últimos tiempos la presencia de pandilleros de estas maras, lo cierto es que su nivel de organización no llega al de otras bandas como los Dominican Don´t Play, quienes cogieron el relevo de los Latin King como banda latina por exceloencia en nuestro país tras el descabezamiento de esta última a mediados de la década pasada.
La implantación de las maras en nuestro país, no obstante, es un riego nada desdeñable que generaría "un grave problema", tal y como señaló en su día Pedro Gallego, agente de la Guardia Civil especializado en pandillas y autor del libro "La mara al desnudo".
“La mara no es una asociación juvenil, sino una red muy peligrosa con estrategia militar, con una fuerte sistema de vigilancia y cuya estrategia es el terror. Hay ajustes de cuentas y decapitan a la gente en las plazas públicas“, ha señalado Gallego
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domingo, 8 de enero de 2012
LA MARA

7 Enero 12 - - Ángel Sastre - San Salvador
LA RAZON
Aquí la “clica”–la pandilla– mata, para y controla», leemos en un muro de la Campanera, conocido también como el «Barrio Roto». En estas calles dos bandas, la Mara 18 y la Salvatrucha, libran una batalla a muerte que se extiende por todo El Salvador.
Durante la guerra civil muchos salvadoreños inmigraron a Los Ángeles en busca del sueño americano. La mayoría de ellos, sin oportunidades, quedaron excluidos en los barrios más marginales donde proliferaron las bandas en los años 80. Pronto pasaron a engrosar sus filas hasta que, en 1992, se firmaron los acuerdos de paz y miles de salvadoreños fueron deportados desde EE UU hasta El Salvador, exportando también sus métodos pandilleros.
La MS13 o mara Salvatrucha (nombre que se les da a los salvadoreños en EE UU), es una de las dos maras más potentes de El Salvador. También funciona como sucursal de la pandilla que lleva el mismo nombre en Los Ángeles, llamada así por la calle 13 de esta ciudad. Los miembros de la MS13 se cuentan por millares y se enfrentan por el territorio a los otros miembros de la otra gran mara de la ciudad, la M18. Con el paso de los años, los mareros se hicieron con el control de las calles, donde extorsionan, venden droga, atracan y asesinan.
Krusty es el «palabrero», líder, de la M18 en una zona de las afueras de San Salvador llamada Chalchualpa. Mientras serpenteamos por las empinadas calles, se comunica constantemente por teléfono con sus hombres para certificar qué zonas están «liberadas» de policías, militares y «bichos» (delincuentes comunes).
Finalmente optamos por el patio de su casa. Con el rostro tapado por un pañuelo rojo, confiesa sus pecados. «Todo pandillero se ha levantado alguna vez a las tres de la mañana con remordimiento de conciencia y no ha podido volver a conciliar el sueño pensando a cuántas criaturas dejó sin padre. No hemos sido inteligentes. La violencia se nos fue de las manos. Este negocio se puede llevar sin tanta sangre, sin hacer tanto ruido y salir todos los días en los diarios».
Krusty pone como ejemplo una granja que está montando con la ONG Homies Unidos. Con una mente empresarial y un poder de cálculo asombrosos, empieza a echar cuentas: «En dos años tendré miles de huevos circulando en el mercado». Sin embargo, admite, «todavía queda mucho para que abandonemos las calles por las gallinas».
Funeraria, un buen negocio
Otro negocio que baraja montar es una funeraria. «Sólo con los jóvenes que enterramos sería bien rentable, además podríamos enviar a algún “bicho” a ofrecer nuestros servicios a las pandillas rivales». Antes de irnos se «arma» un «cocopaz» –cigarro de marihuana mezclado con piedras de crack– y finaliza nuestra charla con cierto aire de nostalgia: «Ya no hay códigos, años atrás los chavales entraban a los 14, ahora algunos entran a los ocho. Estos cerotes –mierdas– están locos, sólo quieren aparentar y ser lo más respetados a base de matar».
Cuando coge a su hija en brazos, al ver su expresión de ternura, se nos olvida que ha matado a sangre fría y que, algunas veces, lo ha hecho con una crueldad inusitada hacia sus víctimas. Orgulloso de sus actos, la lágrima tatuada al borde del ojo es una reivindicación patente de ese acto.
En su destartalado y sucio jeep nos lleva a otra casa. Allí nos abandona ante una puerta de hierro que golpeamos tímidamente. A nuestro encuentro sale un marero sin camisa, con el rostro tapado por un pasamontañas azul y un pitbull amarrado con cadena. Pese al recibimiento, pronto nos hace pasar. En el interior nos esperan otros miembros de la 18 que Krusty reclutó para nuestra entrevista. Todos rozan la veintena.
Comienza el show: primero nos enseñan sus cicatrices de guerra, luego las armas y por último los tatuajes que marcarán a hierro sus destinos hasta el fin de sus días. «Sólo hay tres caminos: el hospital, el cementerio o la cárcel. Claro que vemos cómo muchos de nosotros acaban muertos, pero así es nuestro estilo de vida», asegura el más alto apodado «Risa Loca». «Antes era diferente, ahora nunca andamos en grupo ni a pie. Nos movemos en coche o en bicicleta para evitar ser acribillados o detenidos por la policía», dice.
Celdas para treinta
Las maras han sido fuertemente reprimidas durante los últimos gobiernos. Leyes inconstitucionales fueron promulgadas y permitieron el arresto arbitrario de miles de mareros, detenidos por «la cara», por sus tatuajes o simplemente por sus comportamientos peculiares.
A pesar de la represión policial, que muchas veces es totalmente arbitraria, ya que cae sobre todos los que llevan el «look» pandillero, los crímenes no cesan de aumentar y hoy los mareros están aprendiendo a diluirse en la masa, ya no se tatúan los signos de pertenencia y tampoco se visten de manera sugerente, todo lo que les convertía antes en dianas potenciales.
Es una estrategia para despistar a la policía y fundirse en el paisaje urbano. Por el contrario, el lenguaje gestual codificado que se expresa con manos y dedos no ha desaparecido. Hay otras tradiciones que prevalecen. Abandonar una pandilla no es fácil. Algunos, sin embargo, lo consiguen metiéndose en sectas religiosas. Estos son, por decirlo de alguna manera, indultados por sus compañeros de mara; los otros, se la juegan, porque renunciar es como renegar y eso se paga con la vida.
Para entrar en una mara hay que aceptar sus leyes y sus códigos particulares, también hay que matar, preferentemente a un miembro de la mara rival. El marero ha de ser fiel a su organización y a la jerarquía que la estructura; además del asesinato ritual, deberá pasar un rito iniciático que consiste, para la M18, en recibir una paliza: patadas y puñetazos, por todo el cuerpo, durante 18 segundos; sus mismos compañeros se encargarán de dársela.
El otro capítulo de esta guerra se vive en las prisiones. Las cárceles de El Salvador son una olla a presión, desbordadas por un número de internos que triplica su capacidad. Un ejemplo es La Esperanza, también conocida como lL Mariona, inicialmente construida para albergar a 800 presos y actualmente ocupada por casi 5.000 reos. La prisión fue el escenario del peor amotinamiento de la historia de El Salvador cuando en 2007 miembros de M18 asesinaron a 32 presos. Desde ese momento, los mareros están encerrados en prisiones según su pandilla.
Para entrar en La Mariona hay que armarse de paciencia. El primer registro corre a cuenta de cinco militares con el rostro cubierto. Los efectivos prefieren ocultar su identidad tras los últimos asesinatos organizados por teléfono desde el interior de las prisiones. Subimos una cuesta, llegamos al segundo control, éste ya a cargo de los custodios. Se abren las puertas de hierro. El patio interior alberga dos celdas. La de la izquierda es de presos comunes. La mayoría de ellos permanecen sentados, leyendo la Biblia o mirando al vacío. «Amigo, somos 26 en una celda donde apenas caben 10, además nos golpean», gritan desde el fondo.
En la celda de la derecha, 30 mareros de La Salvatrucha aguardan en similares condiciones. «Vamos a ser trasladados a otro penal con los nuestros», afirma uno de ellos sin un ojo, perdido dice en una trifulca. Seguimos caminado. El custodio nos acompaña hasta lo que ellos denominan «la frontera», la última puerta que conduce hacia el patio de presos ordinarios. «Le espero aquí», nos dice el funcionario de prisiones. «A partir de esta línea ellos son la ley, pero no te harán nada. No quieren problemas y hay francotiradores en el tejado».
O cambias o mueres
La puerta se cierra, quedamos en mitad de un patio atestado de presos. Ropa tendida, alguno reza de rodillas. Otros rapean a capela o levantan pesas improvisadas con bidones de agua.
Varios de ellos nos invitan a entrar en las celdas que ocupan los muros laterales. «Queremos que veas cómo vivimos, hacinados como ratas», exclaman. Algunos duermen en colchones en el suelo, otros colgados de hamacas en el techo. Las condiciones de higiene dejan mucho que desear.
En las prisiones de El Salvador los detenidos tienen derecho a mantener relaciones sexuales, sea con personas del exterior o con otros detenido/as, en lugares íntimos, y esto una vez al mes, o todos los quince días para los prisioneros modelos. La ley permite a las mujeres guardar a sus bebés si han nacido en la cárcel hasta que cumplan cinco años; pasada esa edad son remitidos a la familia de la madre o del padre.
Hay actividades que permiten la reinserción de los prisioneros, estos últimos pueden aprender a leer y escribir, también pueden aprender un oficio –Programa Yo Cambio– en los talleres de carpintería, producción de marcos y otras muchas actividades susceptibles de ayudarles a reintegrarse en la sociedad. Sin embargo, los medios puestos a disposición son escasos y los prisioneros tienen pocas posibilidades de vender el fruto de su trabajo en el exterior por falta de estructuras adecuadas.
La nueva Administración del presidente Mauricio Funes puso en marcha otro programa, denominado Corrupción Cero, con el que intenta limpiar las cárceles de drogas, armas y empezar a formar a los custodios. Además, tres nuevas prisiones están en fase de construcción.
¿Cuál es la solución? ¿Mano dura, cárceles o compresión? El problema de fondo es más complejo. La oligarquía salvadoreña acapara aún la mayoría de las riquezas del país mientras el pueblo vive en una pobreza estructural que afecta a más de la mitad de la población. En este escenario las maras son los hijos perdidos, furiosos y violentos, la expresión de esa injusticia. Abocados a la muerte o a la cárcel, los propios pandilleros se convierten en víctimas de esta historia sin final feliz.
No salir de pobre
La guerra entre pandillas fue retratada con dureza por el periodista español Cristhian Poveda, en su documental, «La vida loca». La película le costó la vida. Hace dos años, el fotógrafo fue asesinado supuestamente por los propios pandilleros de la 18. Uno de los protagonistas de este filme, Luis Romero, ex pandillero y miembro de la ONG Homies Unidos nos aclara: «La culpa es del sistema que no ofrece oportunidades a los jóvenes, saca el ejercito a las calles y sólo sabe implementar políticas de mano dura». Y agrega: «El pandillero es también una víctima utilizada por la propia policía, que los extorsiona para sacar tajada de las recaudaciones semanales de la mara. Los mareros sólo se dedican al narcomenudeo, los cárteles de la droga mexicanos nunca les dan grandes cargamentos. Un marero nunca saldrá de pobre
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jueves, 10 de marzo de 2011
Condenados a prisión 11 pandilleros por el asesinato de Christian Poveda

La Justicia salvadoreña impone 30 años de cárcel a dos miembros de la Mara 18 por la muerte del periodista franco-español, ocurrida en septiembre de 2009
JUAN JOSÉ DALTON - San Salvador - 10/03/2011
El lunes pasado hubo un amplio despliegue de seguridad en el Centro Judicial "Isidro Menéndez". No era ilógico: iniciaría la etapa final de un proceso judicial que duró tres días contra 31 miembros de la llamada "Pandilla 18", acusados de haber conspirado para asesinar al cineasta y periodista franco-español Christian Poveda, ocurrido el 2 de septiembre de 2009.
El periodista había cubierto la guerra civil de El Salvador, entre 1980 y 1992
El Tribunal de Sentencia Antimafias de San Salvador, a cargo del juez Cruz Vásquez, concluyó sus deliberaciones el miércoles, después de intensas jornadas de recibir pruebas y argumentos y verdaderas ráfagas de argumentos entre fiscales y abogados defensores.
La Fiscalía General de la República salvadoreña había solicitado 50 años de cárcel para todos los acusados, entre ellos dos mujeres, por el cargo de proposición y conspiración para cometer el homicidio agravado en contra de Christian Poveda. Sin embargo, el juez solo condenó a tres de los pandilleros por haber sido los autores intelectuales y materiales del asesinato que conmovió a la sociedad salvadoreña y a la comunidad internacional.
Luis Roberto Vásquez (alias Tiger), recibió una condena de 30 años, ya que se comprobó que fue el que disparó en contra del periodista (cuatro veces en el rostro); José Alejandro Melara (alias Puma), recibió igual condena por ser el autor intelectual del asesinato. Y a Keyri Alvárez, la única mujer sentenciada, se le envió a la cárcel por 20 años, como cómplice del asesinato.
Otros ocho de los juzgados recibieron penas menores de cuatro años de cárcel, por pertenecer a pandillas o agrupaciones ilícitas. Entre ellos un exagente de la policía, Juan Napoleón Espinoza, quien según algunos testimonios señaló a Poveda como "informante de la policía", situación que sirvió para "condenarle a muerte". Otros 20 pandilleros de la temida pandilla también conocida como Mara 18 fueron absueltos; aunque 17 continuarán en prisión porque ya habían sido condenados por otros delitos. Tres de los procesados quedaron en libertad.
Cuando el juez Vásquez leyó la sentencia, varios de los procesados saltaron de alegría, se abrazaron e hicieron gestos con las manos alusivas a las señales con que se comunican las pandillas.
La vida loca
Christian Poveda nació en 1955 en Argelia, entonces estaba ocupada por Francia. Sus padres eran republicanos españoles que se encontraban en el exilio, por ello tenía tanto la nacionalidad francesa como la española. Al morir asesinado residía en El Salvador, donde había trabajado como fotoperiodista durante la guerra civil (1980-1992).
Como fotógrafo, había cubierto para varios medios y agencias internacionales las guerras de el Sáhara y otros conflictos africanos; en Latinoamérica estuvo en Granada, Chile, Argentina, Guatemala y El Salvador.
"Durante la guerra salvadoreña, uno encontraba en cualquier lado los cadáveres de los asesinados. Regreso varios años después, en 2007, y sigue el reguero de cadáveres, esta vez a causa de la violencia de las pandillas. Eso me intrigó y por eso vine para investigar y hacer un trabajo que explicara eso desde su propio seno", dijo Poveda en una entrevista al medio digital ContraPunto después de haber terminado su documental La vida loca.
Desde 2007 hasta su muerte en 2009, Poveda investigó, en los barrios marginales de San Salvador y en las cárceles, la vida en el seno de las pandillas, especialmente de la Mara 18, cuyo origen se remonta a las barrios bajos de Los Ángeles, California. Allí surgió como la Mara Salvatrucha, fundada por inmigrantes indocumentados salvadoreños y centroamericanos.
"La vida loca" fue una frase dicha por los pandilleros a los que entrevistó y a quienes cuestionaba por qué integrar una pandilla. Según fuentes del Buró Federal de Investigaciones de EE UU (FBI, por sus siglas en inglés), unos 30.000 jóvenes son miembros de las maras 18 y de la Salvatrucha, rivales a muerte entre sí por el dominio de territorios donde controlan las venta de drogas, el tráfico de armas, las extorsiones y el sicariato (asesinato por encargo). El pandillerismo es una de las causas que mantiene a El Salvador como uno de los países más peligrosos del mundo, con una tasa de homicidios de 70 por cada 100 mil habitantes, 10 veces mayor de lo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera epidemia. El documental de Poveda impresiona por su crudeza y fue presentado en el Festival de Cine de San Sebastián en septiembre de 2008, así como en otros festivales de México, Cuba y Europa
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domingo, 27 de febrero de 2011
Bandas Latinas. Barcelona. Maras

Atrapada por las bandas
Una adolescente rusa vive amenazada por la Mara Salvatrucha tras cambiar de pandilla - "Me han pegado tantas palizas que ya no noto el dolor"
JESÚS GARCÍA - Barcelona - 27/02/2011
Procura no salir sola a la calle. Los pandilleros del barrio se la tienen jurada. "Me han pegado tantas palizas que ya no siento el dolor", confiesa Laura (nombre ficticio). La joven, de origen ruso, se expresa con una frialdad impropia de su edad. Tiene solo 16 años, pero mucha calle a la espalda. Hace dos, conoció en el instituto a chicos sudamericanos que la arrastraron al submundo de las bandas latinas. Laura se enroló en la Mara Salvatrucha, uno de los grupos violentos que tratan de imponer su ley en Barcelona. Y su vida cambió.
"Las 'maras' reaccionan en caliente"
El grupo persigue a Laura porque salió con un chico de un grupo rival
La joven ha pasado de alumna modélica a enfrentar juicios por robos y peleas
Antes de verse envuelta en el torbellino de las maras, Laura era una niña modélica. "Sacaba buenas notas. Tomaba clases de violín, practicaba natación y venía a esquiar a La Molina", explica su madre, Olga (también nombre ficticio). La mujer está desesperada. No sabe cómo ayudar a su hija, que ha llegado a amenazarla con un cuchillo. "Ahora está más tranquila. Dejó los estudios, pero hará prácticas en una tienda". Laura no solo vive amenazada por su "traición" a las bandas. También tiene pendientes juicios por participar en robos y peleas.
Laura es una rara avis en las bandas latinas. A diferencia de los menores latinoamericanos que están desamparados en España y buscan refugio en las pandillas, ella tiene un entorno estable. Olga cree que el carácter retraído de su hija pudo impulsarla a dar el paso. La joven mantiene que fue algo espontáneo: "Entré porque les conocía, eran mis amigos. Te dicen que te van a proteger, aunque luego es mentira. No le aconsejo a nadie estar en una banda".
El discurso de Laura está repleto de contradicciones que denotan desorientación. La joven recibe asistencia psicológica y acude a terapia familiar. "Lo hice porque quise. Cuando pegaba a alguien, me divertía. Pero luego vi que cuando me apuñalaban a mí no era tan divertido". Una tarde, llegó de clase eufórica. "Decía que era de una banda", dice la madre desde el sofá de casa. La Mara Salvatrucha acababa de molerla a palos pero, a cambio, la acogía en su seno. Se hizo un tatuaje: "Así la gente sabe quién soy y no se mete conmigo", le dijo a su madre. La Mara, o MS-13, es responsable de múltiples episodios violentos y se le atribuye la muerte de al menos tres jóvenes de grupos rivales. La mayoría son menores y algunos de sus líderes están en prisión.
Los jefes de la pandilla ordenaban a Laura cometer robos o propinar palizas. "Al principio, no te ponen un cuchillo en el cuello. Pero después, si te niegas a hacer lo que te piden, sufres las consecuencias. Y ya no hay hermanos que valgan", afirma. "Controlan tu vida. Es mejor tenerlos como enemigos que como amigos".
Todos los viernes, Laura pedía a su madre tres euros. Ese día, la banda celebraba una reunión y la marera rusa tenía que pagar, como todos, la cuota. "Le dije que eso tenía que acabar. Que iría yo con ella y les diría que mi hija no iba a pagar más. Pero Laura me dijo que, si lo hacía, le pegarían", apunta la madre. ¿Para qué necesitan las bandas el dinero? "Es lo único que les importa. Dinero para bebida, drogas y armas".
La dura adolescencia de Laura se torció aún más una noche de concierto. Conoció a un chico que resultó ser miembro de otra mara presente en el área de Barcelona, Barrio 18. Empezó a salir con él. La Mara Salvatrucha lo consideró una traición en toda regla. Y le hizo pagar por ello. "Un día vi que tenía golpes por todo el cuerpo. Me dijo que se había caído y no quería denunciar", afirma Olga.
Fue la primera de una serie de palizas, agresiones y amenazas de muerte que tienen a Laura con el alma en vilo. La semana pasada, una menor de la MS-13 recién salida de un centro intentó apuñalarla. "Puse la mano a tiempo y solo me hizo un tajo en la mano", dice. En Barrio 18 tampoco estuvo mucho mejor. "Nada más entrar, me dijeron: 'Bienvenida al infierno'. La gente es cruel".
El paso de Laura por las bandas ha sido devastador para ella y su familia. "El viernes desaparecía de casa y no llega hasta el domingo". Repitió curso en la ESO y acabó dejando los estudios. Su madre se siente culpable. "Se metía con chicos en la habitación a fumar marihuana, hasta que los eché a todos", dice esta madre que ahora estudia geriatría.
Laura ha participado en peleas multitudinarias. Un día, un jefe de la mara encarcelado le hizo un encargo: buscar a una chica a la puerta del colegio y pegarle una paliza. Obedeció. ¿Por qué? "Pensaba: mejor ella que yo". También robaba. En una ocasión, sus hermanas le propusieron ir a "dar una vuelta" a un centro comercial. De un tirón, se llevaron el bolso de una señora. Dos personas dieron la alerta sobre Laura.
Ahora espera juicio, aunque lo vive con aparente resignación. "Ahora ya no robo, por mi madre. Pero con esta crisis, ¿qué opción queda?". A la vez, hace propósito de enmienda: "Me he divertido en su momento, pero ahora esto ya no me conviene".
A Laura le gustan los chicos suramericanos, porque "son más fríos". Conoce al dedillo la historia de las bandas y su iconografía. Y tiene ídolos tan discutibles como el colombiano Pablo Escobar. Es un mar de contrastes. Pasa de la depresión (por perder un teléfono móvil) a la euforia. Admite que toma drogas. Y mezcla una agresividad hacia su madre con modales exquisitos con el visitante.
Laura espera que, con el tiempo, la dejen en paz. "Quiero estudiar. Durante seis años incluso quise ser mosso, pero ya no". La joven para en el parque con otros chicos. También son, dice, de una banda. "Me protegen, pero no estoy metida". La madre anda desconcertada: "Casi no me cuenta nada. Se encierra en su habitación y pone música. Y yo solo oigo que el cantante dice todo el rato ñeta, ñeta, ñeta".
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jueves, 10 de febrero de 2011
La 'mara' apuñala a un menor que denunció a la banda

La Mara Salvatrucha no perdona a sus delatores. Cuatro presuntos miembros de esta banda juvenil violenta agredieron, el lunes por la mañana, a un menor de 14 años que les había denunciado por robo. Esa es, al menos, la hipótesis que anoche cobraba más fuerza. La víctima recibió diversas puñaladas en el tórax y en las piernas de camino al instituto donde estudia, en Barcelona. Ninguna de ellas resultó letal y ayer se recuperaba de las heridas en el hospital. Los Mossos d'Esquadra están tratando de localizar a los agresores, que se dieron a la fuga.
La víctima no pertenece a ninguna banda, pero mantiene relaciones y vínculos con algunos jóvenes que sí son miembros de un capítulo de Latin Kings del barrio, precisaron fuentes de la investigación. Dada la rivalidad entre bandas, esa circunstancia pudo influir en la agresión. No se trata, sin embargo, de un conflicto entre grupos rivales. El motivo del ataque parece situarse, según las mismas fuentes, en un episodio ocurrido seis meses atrás. La víctima sufrió entonces un robo por parte de algunos jóvenes mareros y decidió denunciar los hechos, siempre según esas fuentes.
El lunes por la mañana, cuatro miembros de la Mara Salvatrucha (también conocida como MS-13) fueron a buscar al menor para vengarse y advertirle de que no debía volver a crearles molestias. Además de recibir diversas puñaladas, el joven volvió a sufrir un robo. Los asaltantes se llevaron un aparato reproductor de música y le dejaron sangrando.
El suceso ocurrió poco antes de las nueve de la mañana en el vestíbulo de la estación de metro de Tarragona, de la línea 3, cerca del parque de Joan Miró. El menor, que según fuentes policiales responde a las iniciales A. V. y es de origen peruano, se dirigía a clase cuando fue abordado por cuatro chicos. Las ambulancias del Sistema de Emergencias Médicas (SEM) llegaron al lugar de los hechos en apenas siete minutos y los médicos lograron estabilizarle. Después, le trasladaron al hospital Sant Joan de Déu. En ningún momento se temió por su vida y ayer se recuperaba de la agresión.
La policía está analizando las imágenes del suceso y debe estudiar el testimonio de la víctima y de diversos testigos.
La Confederación Española de Policía (CEP), uno de los sindicatos del Cuerpo Nacional de Policía, dio a conocer ayer por la mañana los detalles del suceso y acusó al Departamento de Interior de "ocultar" de forma "deliberada" este episodio violento. Según el sindicato, la víctima es miembro de los Latin Kings, mientras que los agresores pertenecen a una banda rival. El CEP subrayó que la Generalitat "tiene especial interés en no reconocer el auge de asentamientos de bandas latinas en Cataluña".
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jueves, 2 de diciembre de 2010
Detenido Asesino Latin king

BARCELONA, 2 Dic. (EUROPA PRESS) -
El pandillero de 14 años detenido este jueves por presuntamente matar de una puñalada en el estómago a un Latin King de 17 en el barrio del Eixample de Barcelona ha pasado a disposición de la Fiscalía de Menores.
Según han informado a Europa Press fuentes cercanas a la investigación, el detenido, de nacionalidad ecuatoriana, pertenece a una banda rival, y podría tratarse de un integrante de los Mara Salvatrucha.
Los Mossos están en la zona para evitar nuevos brotes de violencia, especialmente en el parque Jardins de Montserrat y en otras calles y plazas donde habitualmente se reúnen miembros de estas bandas, y por el momento no se han detectado nuevos altercados
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miércoles, 2 de junio de 2010
Mara 18 en España?

Una escisión en la peligrosa pandilla callejera Mara 18 en L'Hospitalet fue el motivo de la pelea multitudinaria que dejó una decena de heridos y seis detenidos en la zona de discotecas de Cornellà la madrugada del sábado, según la investigación. El joven hondureño de 25 años Melvin B. está en prisión provisional desde ayer acusado de ser el líder del grupo en el municipio. El joven está imputado por «lesiones graves, pelea tumultuosa y asociación ilícita» por el Juzgado número dos de L'Hospitalet. Otros tres detenidos (uno de los cuales fue dado de alta ayer en el Hospital de Bellvitge) quedaron en libertad con cargos. Un menor pasó a disposición de la fiscalía y otro joven quedó libre de cargos.
Melvin B., presunto líder del grupo Mara 18 en L'Hospitalet, al ser detenido en la madrugada del sábado.
La pelea comenzó en la zona de discotecas de Can Femades, en el límite municipal de L'Hospitalet y Cornellà, cuando una docena de jóvenes libraron una auténtica batalla campal, tal como avanzó EL PERIÓDICO el domingo. Los jóvenes gritaron el nombre de la banda Mara 18 antes de atacar a un grupo de chicos latinoamericanos y españoles que se encontraban cantando rap en una esquina de la calle de Femades.
La policía sostiene que dos de ellos habían abandonado el grupo hace poco tiempo, lo que podía haber motivado una venganza. Mara 18 es una agrupación delictiva nacida en Honduras que ahora se ha organizado en L'Hospitalet donde cuenta con unos 20 miembros, según los investigadores.
RECLUTAR EN INSTITUTOS / El presunto líder de la banda latina se dedicaba a reclutar jóvenes en los institutos de la ciudad. Fue detenido en dos ocasiones en los alrededores de centros educativos, una por coacciones y la otra por detención ilegal. Además, el joven ya había sido identificado en 23 ocasiones por la policía, casi todas ellas durante la noche y la madrugada en las inmediaciones de las discotecas de Can Femades, donde ocurrió la pelea.
La imputación judicial es pionera en Catalunya, puesto que es la primera vez que un juez considera a una banda latina una asociación ilícita. El Ayuntamiento de Barcelona intervino hace cuatro años en relación con los Latin Kings y los Ñetas para intentar su pacificación. Desde ese momento, tanto las policías locales como los Mossos d'Esquadra han negado la presencia de bandas latinas en Catalunya. Pese a todas las evidencias, los Mossos d'Esquadra continuaban diciendo ayer que la pelea de Can Femades no se trataba de una reyerta entre bandas.
La alcaldesa de L'Hospitalet, Núria Marín, pide prohibir el acceso de los clientes de las discos de Cornellà a su territorio y cerrar la avenida del Carrilet y la estación de metro para evitar más reyertas. Marín se reunirá en breve con Antonio Balmón, alcalde de Cornellà, y el conseller de Interior, Joan Saura, para estudiar la adopción de medidas urgentes.
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Peleas Bandas Latinas Hospitalet

Un muerto y cinco heridos en dos peleas entre jóvenes latinos
Los Mossos investigan si los implicados pertenecen a bandas violentas
Barcelona y el área metropolitana han vivido este fin de semana dos noches consecutivas de violencia. Un colombiano de 30 años murió ayer de madrugada tras ser apuñalado durante una pelea cerca de la plaza de Espanya. La noche anterior, un joven resultó gravemente herido en otra reyerta en el polígono Femades, una zona de ocio nocturno de L'Hospitalet. Los sucesos no guardan relación entre sí, salvo por dos circunstancias: los implicados son varones sudamericanos y los Mossos d'Esquadra investigan su pertenencia a alguna banda latina.
La pelea mortal ocurrió en plena vía pública, pasadas las 2.30 horas. Dos grupos de hombres, de entre 25 y 30 años, se enzarzaron en una trifulca con armas blancas en la confluencia de la Gran Via con la carretera de la Bordeta. Cuatro personas fueron apuñaladas entre una parada de autobús y un bar, y trasladadas al hospital Clínico. El fallecido, R. A. C. R., tenía una herida abierta en el tórax y se encontraba en situación crítica cuando llegaron las ambulancias. El hombre ingresó cadáver en el hospital. Los médicos no temen por la vida de ninguno de los otros implicados.
La policía autonómica investiga el origen de la trifulca y, por ahora, descarta que se trate de un enfrentamiento ideológico entre algunas de las 13 bandas latinas que operan en Barcelona y su área. Los dos grupos de agresores -se desconoce su número, ya que no se han efectuado detenciones y los testimonios recogidos son confusos- no se citaron previamente para zurrarse. Al contrario. La disputa surgió de forma espontánea por algún asunto trivial. Según fuentes policiales, la ingesta de alcohol por parte de algunos implicados pudo haber ayudado a encender el conflicto.
Que la rivalidad entre bandas no motivara la pelea -los Latin Kings odian a los Ñetas; los Black Panthers detestan a los Trinitarios- no descarta que algunos de los agresores o heridos sean miembros de una de estas bandas violentas. La actividad de los grupos juveniles de origen latino se ha consolidado en Barcelona en los últimos años y provoca intervenciones policiales casi a diario: decomisos de armas, resolución de robos con violencia o prevención de peleas entre grupos.
Los Mossos mantienen una hipótesis similar sobre la pelea del viernes en Femades, aunque en este caso está más clara la participación de miembros de bandas salvadoreñas. Diversos jóvenes resultaron contusionados por el lanzamiento de botellas y otros objetos contundentes, aunque solo uno ingresó en el hospital. Su estado es grave. La policía atajó la pelea, que pudo tener su origen en unos cánticos que molestaron a uno de los grupos en liza. Esta nueva reyerta viene a hacer aún más insostenible la situación en el polígono de Femades, ya que se produce apenas unos días después de que un juzgado de Barcelona haya declarado ilegales tres discotecas de la zona por haber sido autorizadas en suelo industrial
el pais 31-5-2010
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martes, 1 de junio de 2010
¿Bandas Latinas En España?

el ex jefe de la Unidad de Inteligencia e Investigación de Pandillas y miembro de la Policía de Los Ángeles, Nelson Arriaga, ha alertado de la incipiente presencia en España de las peligrosas maras Salvatrucha o calle Dieciocho y otras bandas como Crips o Bloods.
Arriaga señala que, aparte de las ya conocidas bandas latinas como Latin Kings, Ñetas, Dominican Don’t Play o Trinitarios, se están introduciendo en España incipientes redes muy violentas de la conocidas y peligrosas maras Salvatierra y Calle Dieciocho, rivales entre sí.
“El potencial de implantación de estos dos grupos es muy posible y serio. En una información muy delicada que conoce la Policía, vemos que la mara Salvatierra ha enviado miembros a España, Argentina y Nicaragua para que realicen reclutamiento y establezcan la pandilla”, ha señalado el también presidente de la Asociación Internacional de Investigadores de Bandas Latinas, que indicó que las zonas con mayor peligrosidad de implantación en España son las que reciben más inmigración centroamericana.
En este sentido, citó un correo electrónico de octubre de 2004 en el que alguien identificado con esta cruel banda comunicaba a un cabecilla americano que estaban comenzando a fichar miembros en Barcelona. “Cada semana estamos peleando y montando broncas a navajazos y botellazos. Estamos rifando (reclutando) gente de varias naciones porque no hay muchos salvatruchas. Si van a venir a Barcelona contacten con nuestras redes”, rezaba parte de ese mail.
En otra nota confiscada en una prisión señalaban que iban a llegar a España “nueve directivos”, en referencia a miembros de estas pandillas hispanas, compuestas por presos de Estados Unidos de origen centroamericano.
El representante policial norteamericano también ha señalado que otros grupos violentos como los Crips y lo Bloods, bandas de origen afroamericano enfrentadas entre sí en Estados Unidos, se están empezando a formar en España, al ser imitados por jóvenes que ahora viven en España.
El representante de la Policía de Los Ángeles ha explicado que estos grupos tienen una mentalidad “muy violenta”, son antisociales, jerárquicos y utilizan un lenguaje propio con jerga, escritos codificados, grafitis y tatuajes. También usan frecuentemente medios tecnológicos actuales como móviles (que introducen en las cárceles para comunicarse entre los cabecillas y gobernar la banda desde allí), PDA, ordenadores y redes de Internet
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domingo, 13 de septiembre de 2009
Reportajes MS 13
Para conocimiento El pasado sabado 5 de septiembre el programa En Portada de TVE emitio un reportaje sobre la MS 13 y otro denominado Putos Hooligans.
Los hijos de la guerra (Mara salvatrucha, MS13)
Putos hooligans
Los hijos de la guerra (Mara salvatrucha, MS13)
Putos hooligans
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